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La Música

La música es como una puerta, que por un lado tiene escrita la palabra evolución y, por el otro, magia.

Las dos fuerzas primordiales de las que surge la evolución son: en primer lugar, manifestaciones genuinas, que te hacen retornar al mundo de las ilusiones y de los sueños; y, en segundo lugar, que pocas cosas expresan realidades de la vida contadas en muy poco espacio de tiempo.

La magia de la música consiste en que sus vibraciones mueven montañas. Su acción es tan poderosa, y tan delicada, que es capaz de cambiar los caracteres mentales de las personas, pudiendo incluso llegar a equilibrar la fuente de la vida.

El mayor error del hombre no fue dejar de comprender la enfermedad, sino dejar de comprender la música. Siempre la consideró una expresión artística destinada al entretenimiento, cuando, en realidad, participa en una de las leyes fundamentales de la Naturaleza. Nada existe fuera de la vibración. Desde el Verbo que dio origen a la creación hasta el más pequeño átomo, todo vive bajo un mismo orden universal.

También el organismo humano responde a ese orden.

La represión del síntoma puede ocultar la enfermedad, pero no restablece la salud. Cuando el hombre deja de escuchar el lenguaje de la Naturaleza, se aleja de la conciencia, de la moral y del verdadero camino de la curación. Es en este contexto donde la música recupera su significado primordial, dejando de ser un simple entretenimiento para revelar su capacidad de ordenar o desordenar la vida.

Entre todas las manifestaciones musicales, el flamenco ocupa un lugar singular. Su esencia conserva una arquitectura vibracional que trasciende la cultura y alcanza directamente los procesos que sustentan el organismo. Su acción no se limita a la emoción; puede participar en la reorganización de los desórdenes del organismo, abriendo un nuevo horizonte para la terapéutica.

Tal vez haya llegado el momento de comprender que la música nunca fue únicamente un conjunto de sonidos, sino una de las más elevadas manifestaciones del orden que gobierna la Naturaleza y la propia vida.

MUSICOTERAPIA – LAS RESTRICIONES DE LA BIOMÓRIA

Todos los sistemas del organismo están bajo el control de neuronas madres, que hacen que dichos sistemas puedan funcionar correctamente.

La esencia de estas neuronas está determinada por una biomemoria, donde está registrada toda la información de su funcionalidad, de forma parecida a como se registra la información en un CD, un magnetofón o un ordenador.

Los desórdenes que sufre la biomemoria son mutaciones de la secuencia informativa, que le hacen perder su funcionalidad.

El efecto de las vibraciones musicales proporciona el retorno de la biomemoria a su estado original.

Las originalidades de la música flamenca y sus melismas se sitúan en una posición capaz de ordenar estas secuencias vibracionales de la biomemoria.

La secuencia musical pura, que se halla en lo sutil de la conciencia, es un proceso de cognición que hace posible las determinadas formas del cante flamenco, y que resulta en esta obra, para así poder cambiar la enfermedad por salud.

LA PERSONALIDAD MUSICAL

Si tienes personalidad musical, refuérzala, y no te dejes influenciar por corrientes musicales tóxicas.

Quiénes son estos bárbaros

Queriéndo dominarme

Con la música del pueblo

Sigo mi camino andante.

 

Mis costumbres son las mejores

Las de mi padre

Las de mi abuelo

Los cantos de trovadores.

 

Afilador de cuchillo

Con sus pitidos certeros

El pregonero, el melonero,

El que pregona castañas

Y los limones luneros.

Juanito que va al trabajo

Le va cantando a los vientos

Y el bebedor de taberna

Con música en el aliento.

 

Y las mujeres lavando

En los ríos de los cuentos

Y en el yunque el martinete

Está fraguando el pensamiento.

 

Con los cantos de los niños

La noche viene gimiendo

Y las fiestas vecinales

Están alegrando los tiempos.

Ay, Navidad, Navidad,

De puerta en puerta contento

Cantando al niño Jesús,

Zambomba de sentimientos.

En un principio era el verbo.

Y el verbo era con dios.

Y el verbo era dios.

La gran quietud se hizo verbo.

Y del verbo las cosas nacieron.

El verbo se hizo música y creó el universo.

Cantad a Jehová que habita en Sion

“Cantad a Jehová, que habita en Sion; publicad entre los pueblos sus obras”.

Salmos 9:11

En la casa de Jehová moraré

Cantaré por su ciudad

Con sonatas de Ismael

Fados de melancolía

Que endulzan como la miel

Mil llantos de violines

Con tenores puestos en pie

Boleros gimen penurias

Con alma de cascabel

Ay, Tarsis, tierra del alba

Donde me vine a nacer

Sevillana y seguiriya

El joven y viejo a la vez.